La captura de Nicolás Maduro este sábado tras el ataque ordenado por Donald Trump ha abierto un vacío de poder sin precedentes en Venezuela y ha dejado al chavismo ante su momento de mayor debilidad desde su llegada al poder en 1999. La detención abrupta y sorpresiva del dirigente que concentraba el máximo control político, militar e institucional del país deja al régimen descabezado, aunque no acabado. La enorme incógnita ahora es si resistirá. Y cómo. Venezuela entra así en una fase de extrema incertidumbre, suspendida entre la posibilidad de un cambio histórico que cierre más de dos décadas de chavismo y una continuidad frágil e incierta.
Fuente: Internacional en EL PAÍS



